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Boletín del sábado 28 marzo

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Conade Ollín Medina (México) poomsae.

Un día con Ollin Medina

Cuando Ollin Medina subió por primera vez a lo más alto de un podio mundial, recordó cuando transformó todas sus debilidades en fortalezas para convertirse en la mejor del orbe.

La veracruzana coronó su carrera con el título en parejas en el Mundial de Poomsae Aguascalientes 2014 después de una larga trayectoria en el alto rendimiento, en la que tuvo que fortalecer su carácter, su cuerpo y su mente hasta lograr el objetivo.

A los cinco años, todo empezó como un juego en su natal Córdoba, Veracruz, cuando Ollin era débil de carácter y físicamente, lo que llevó a sus padres a buscar una disciplina que la fortaleciera en cuerpo y espíritu, respuesta que encontraron en el taekwondo.

“La culpa fue de mis papás, porque yo era una niña muy débil, si me picaba una hormiga, lloraba, a ellos entonces buscaron una disciplina que me hiciera convertirme en una persona fuerte, no sólo física, sino mentalmente, entonces un día escucharon unos gritos, se metieron y era una escuela y vieron que era taekwondo. Ellos no sabían qué era realmente, pero sabían que esto era para mí”, recordó.

Así la vida transcurrió por los siguientes cinco años, hasta que tuvieron un cambio que la propia taekwondoín consideró como el primero que marcó su vida, al mudarse al puerto de Veracruz. Corría el año 2000, cuando se presentó en su primera competencia, la Olimpiada Nacional, donde debutaba el poomsae, en la que se coronó.

Ese fue el momento en que Ollin tomó una decisión, por convicción propia, de alejarse de los juegos de niños y de los amigos. Estaba segura que podría triunfar en el deporte y ser la mejor del mundo.

Aunque para ello su vida todavía le depararía varios cambios, incluido uno que estuvo a punto de alejarla por completo del deporte, y que sin querer fue lo que la encaminó al taekwondo de formas, deporte que le ha dado todas las satisfacciones deportivas de su vida.

“¿Y por qué el taekwondo? Porque lo disfrutaba pelear, hacer formas, entrenar toda la tarde que jugar, a mí me gustaba eso, estar en competencia y ser competitiva. Lo que sí agradezco es que nunca dejó de ser un juego para mí y creo que raíz de eso he seguido disfrutando y esa es la principal razón por la cual tengo estos resultados. Porque lo disfruto”, reconoció.

Un año después, la joven veracruzana descubrió el atletismo y colgó el dobok, una decisión que parecía no tendría marcha atrás, deporte en el que entregó cuerpo y alma los siguientes tres años y en el que incluso rompió varios récords nacionales en salto de altura, obtuvo varios reconocimientos y ganó competencias.

Pero vino una lesión en la región lumbar que la hizo dejar todo el deporte por tres años, del que incluso ya no pensaba regresar y aprovechó ese tiempo para incursionar en el arte y el estudio.

Ese tiempo lo utilizó para reflexionar y decidir qué hacer de su vida, cuando decidió regresar al poomsae como un pasatiempo, pero un profesor la convenció de regresar a las competencias al ser un deporte de poco impacto y de que ella podía ser pionera. Regresaba a su primer amor.

“Después de siete años de no hacer taekwondo, voy a la Olimpiada Nacional, gano oro, y al siguiente año bronce en el Campeonato Mundial, entonces sabía que era lo mío, eso me gusta, sabía que era más difícil porque hay poco apoyo, entonces soy pionera, tengo que empezar a abrir puertas, soy el camino para las nuevas generaciones y tal vez ese era mi camino de vida, no lo fácil, sino realmente abrir esta nueva oportunidad y que otros ojos voltearan a ver la modalidad de poomsae, no digo que sea más difícil o fácil, simplemente es diferente”, dijo.

Desde ese entonces la vida de Ollin Medina ha sido de sacrificio y dedicación para lograr sus objetivos, ser la mejor del mundo, y para ello se tiene que parar a las 6 de la mañana, estar todo el día en entrenamientos, tener pocas distracciones, aprovechar al máximo sus tiempos libres para estudiar y dejar a la familia por largos periodos de tiempo.

“Siempre he dicho que cuando uno hace lo que le gusta, no existe ningún sacrificio y tal vez podría decirse sacrificios el no ir a fiestas los fines de semana, ir a competir seis días seguidos, pero para mí esos no son sacrificios, porque realmente hago lo que me gusta, me gusta entrenar, me gusta el sudor, me gustan las lágrimas del entrenamiento, me gustan las competencias, me gusta escuchar mi himno nacional en el podio, entonces para mí no existe sacrificio porque hago lo que me gusta.

“Eso no quiere decir que no se requiere de un esfuerzo, de hecho se requiere un esfuerzo mayor, porque cuando uno se traza metas, no de competencias, sino de competir y ganar, cuando uno tiene esa diferencia de voy a competir y voy a ganar, te exige más de lo que generalmente se exige el deportista y eso requiere más preparación, más esfuerzo, más dedicación y más inteligencia”, agregó.

Este el último año competitivo de Ollin Medina, pero antes de colgar ahora sí definitivamente el dobok, tiene una deuda pendiente consigo misma: obtener el título mundial de forma individual, lo único que le hace falta en una carrera llena de éxitos.

FRASE:
“La clave y la llave para el éxito deportivo es la disciplina, la organización y el amor por lo que haces. Sin esas tres herramientas es imposible lograr un objetivo”

FICHA
Nombre: Ollin Yoliztlin Medina López
Fecha de nacimiento: 28 de julio de 1989
Lugar de nacimiento: Córdoba, Veracruz
Deporte: Poomsae (taekwondo de formas)
Hobbies: Leer y escuchar música
Logros destacados: Oro mundial en parejas Aguascalientes 2014; subcampeona mundial individual Indonesia 2013 y Aguascalientes 2014; bronce mundial individual en Corea 2007, Egipto 2009 y Colombia 2012; bronce en Universiada Mundial Serbia 2009 en tercia; bronce en Universiada Mundial en China 2011 en pareja; bicampeona Panamericana 2010 y 2014; 4 veces campeona del US Open.